Diosa Fortuna

​Esta es mi estatua, la Alegoría a la Diosa Fortuna Balnearis, una obra que rinde homenaje a mi figura. Me encuentro en la Avenida Salvador Allende, un lugar de paso donde numerosas personas caminan a diario.

La obra fue concebida y esculpida por el artista Valentín Sabiote, quien, con su maestría, quiso inmortalizar la esencia de lo que represento: la fortuna y la suerte.

Hace siglos, las personas acudían a Fortuna para disfrutar de las aguas termales, que les brindaban alivio, sanación y bienestar. En aquellos días, mi presencia como diosa simbolizaba la buena suerte, y quienes venían en busca de salud también hallaban en mí la esperanza de recibir una bendición.

Con el paso de los años, el paisaje de este lugar ha cambiado. Las antiguas termas han desaparecido, pero la ciudad de Fortuna sigue viva y vibrante, con sus propias historias y su inquebrantable espíritu. Hoy, permanezco aquí, erguida como un símbolo que une el pasado y el presente.