La leyenda de la Santa Cruz

Cuenta la leyenda que, hace muchos años, unos campesinos encontraron en Mahoya una caja con astillas de madera en forma de cruz mientras recogían agua de la acequia mayor del río Chícamo. Sorprendidos, la llevaron a la Iglesia de Abanilla para custodiarla.

Sin embargo, la cruz desaparecía y reaparecía en el mismo lugar del hallazgo. Interpretando este fenómeno como un milagro, los vecinos decidieron construir allí una pequeña ermita, iniciando así la devoción por la actual patrona.