El final de Santa María

Las vicisitudes del templo mayor de Cazorla no acabaron aún. Tenemos constancia de otras
tormentas e inundaciones menores que afectaron fundamentalmente a la parte descubierta del pórtico
y al coro, el cual estuvo siempre con graves problemas de conservación. El crecimiento de Cazorla
hacia el este, hacia la zona donde se habían establecido los conventos, ponía en evidencia la ubicación
marginal que iba adquiriendo la iglesia Santa María. También por qué muchos curas deseaban
desempeñar su labor pastoral en San José o incluso en las capillas de los conventos antes que en la
iglesia parroquial. Se quejaban de este templo por «ser un lugar insalubre y lejos y apartado de la
población” ¹ debido al crecimiento urbano de Cazorla en el siglo XVI, pasando a ser el epicentro de
la actividad urbana y litúrgica la actual Plaza de la Corredera.
El 4 de junio de 1810, un destacamento francés procedente de Úbeda saqueó e incendió
numerosos edificios de Cazorla, incluyendo la iglesia mayor de la villa. El interior del templo fue
devastado: el antiguo retablo, el órgano y el coro quedaron reducidos a cenizas, y se destruyeron
también las capillas, la sacristía y el archivo.
Ante tal situación, el 4 de marzo de 1815, el cabildo del Ayuntamiento de Cazorla, presidido por
Pedro Manuel Lezcano, declaró oficialmente la inhabilitación del templo, al encontrarse en un estado
de ruina. A pesar de los esfuerzos del vicario Manuel Campillo por recuperar el edificio, en 1820 su                                                                                                          sucesor dirigió una carta al Arzobispado de Toledo donde manifestaba que, sin importar cuánto se
invirtiera, la restauración era inviable y su situación crítica²: sin tejado, con las bóvedas y la cúpula
expuestas a las inclemencias, el templo quedó abandonado para el culto y fue utilizado como
cementerio hasta 1870. Hacia mediados del siglo XIX, debieron derrumbarse definitivamente las
naves del crucero, y algunos años después colapsaron la cúpula y los cuatro arcos torales que la
sostenían.³
¹ José María Crespo García. Las Ruinas de Santa María de Cazorla. Historia de un desatino. Anuario del Adelantamiento
Nº 50. 2008.                                                                                                                                                                                                                                              ²José María Crespo García. Las Ruinas de Santa María de Cazorla. Historia de un desatino. Anuario del Adelantamiento
N.º 50. 2008
³ 20 Ya que en la pintura mural de los Nerios de finales del XVIII, se puede apreciar la iglesia de Santa María destacando la
gran cúpula de su crucero.