Diosa Fortuna

Esta es mi estatua, la Alegoría
a la Diosa Fortuna Balnearis.
Estoy en la Avenida Salvador Allende,
un lugar donde muchas personas
caminan y se encuentran.
El escultor Valentín Sabiote me creó
para recordar la importancia del agua y la suerte.

Hace mucho tiempo, las personas venían
a Fortuna para ir a los baños termales.
El agua les ayudaba a sanar y a sentirse bien.
Yo, la Diosa Fortuna, traía buena suerte
a quienes buscaban bienestar.

Con el tiempo, este lugar cambió.
Las termas antiguas desaparecieron,
pero la gente sigue viniendo a esta ciudad.
Ahora, sigo aquí como símbolo del pasado
y del presente.