TOLLO DE LA GILA

Los tollos son formaciones geológicas que se originan en las cabeceras de los barrancos como consecuencia de la acción erosiva del agua sobre estratos de rocas de diferentes durezas.
Tras las lluvias, el agua que circula por los barrancos erosiona las rocas con diferente intensidad dependiendo de su resistencia. Cuando bajo una capa de roca dura se encuentra otra menos resistente, se produce una depresión, que acaba por tomar una forma casi circular, con paredes en extraplomo.
En el valle del río Júcar en La Manchuela, las rocas duras son calizas fosilíferas, mientras que las más deleznables suelen ser areniscas y margas calizas, formadas por superposición de depósitos en la zona en una época en la que hubo una intensa actividad sedimentaria de origen lacustre, hace unos dos millones de años.
No es extraño que en el fondo de los tollos aparezca una poza de agua de formas redondeadas o, incluso, un manantial por el que brotan al exterior las aguas subterráneas, que en su circulación hacia la depresión del Júcar, son interrumpidas por el corte realizado en el tollo.
La Gila es una población del municipio de Alcalá del Júcar situada al borde de la llanura, sobre el cortado que da pie al valle del Júcar. En este cortado, inmediatamente bajo la población, se encuentra un tollo espectacular, de más de cien metros de altura, asociado a una surgencia de agua próxima a La Gila.
Contemplar la espectacularidad de este tollo solo es posible a nivel de río, o desde la ceja opuesta en la parte septentrional del valle, en las Casillas de Tolosa.