CUEVA FORTIFICADA DE GARADÉN
Espectacular abrigo rocoso de origen natural que se abre en el paredón vertical de la Hoz del Júcar, y que durante la etapa de dominación árabe se fortificó, con la finalidad de usarlo como vigía en el Camino Real.
Se trata de uno de los contados ejemplos de cuevas fortificadas conocidos en la Península. Se encuentra a 1´6 kilómetros al oeste de Alcalá del Júcar, cerca de la ermita de San Lorenzo, en el cinto Norte de las paredes formadas a la garganta de la hoz, es decir en su vertiente izquierda, y a media altura. Sus dimensiones medias serían aproximadamente de 40 m de ancho y 35 m de profundidad.
Ya en el año 1211 Alfonso VIII, en la reconquista de estas tierras, hace mención de ella. Su poder militar estaba en uso cuando el Adelantado de Murcia la tomó para Isabel la Católica.
Dado lo adecuado del enclave para el pastoreo, la actividad cinegética, la hortícola y el control de la vía de comunicación que supone el río, la cueva debió seguir usándose como vivienda y refugio hasta épocas recientes, como lo prueba la presencia de restos habitacionales.
Se trata de uno de los contados ejemplos de cuevas fortificadas conocidos en la Península. Se encuentra a 1´6 kilómetros al oeste de Alcalá del Júcar, cerca de la ermita de San Lorenzo, en el cinto Norte de las paredes formadas a la garganta de la hoz, es decir en su vertiente izquierda, y a media altura. Sus dimensiones medias serían aproximadamente de 40 m de ancho y 35 m de profundidad.
Ya en el año 1211 Alfonso VIII, en la reconquista de estas tierras, hace mención de ella. Su poder militar estaba en uso cuando el Adelantado de Murcia la tomó para Isabel la Católica.
Dado lo adecuado del enclave para el pastoreo, la actividad cinegética, la hortícola y el control de la vía de comunicación que supone el río, la cueva debió seguir usándose como vivienda y refugio hasta épocas recientes, como lo prueba la presencia de restos habitacionales.