Plaza de Armas
La Plaza de Armas del Castillo de Buñol constituía el gran espacio militar del conjunto y ocupaba el recinto norte de la fortaleza. Tenía una forma de pentágono irregular, rodeado por murallas de tapial y sillería, coronadas por almenas y reforzadas por varias torres, entre ellas la Torre Norte y dos torres laterales que protegían el acceso principal.
Este espacio estaba separado tanto del pueblo como de la zona señorial por fosos, salvados mediante puentes, y se accedía a él a través de una gran puerta fortificada. En lo alto de las murallas discurrían los pasos de ronda, desde donde se vigilaba todo el entorno. En su interior, la plaza no era un espacio vacío: estaba rodeada por edificaciones adosadas a la muralla, destinadas a la vida militar, como caballerizas, cocinas, dormitorios, cuerpos de guardia y salas de armas. También se sabe que existieron molinos de aceite, que fueron destruidos durante la Guerra Carlista.
La Plaza de Armas era, por tanto, un lugar de organización, logística y preparación defensiva, el auténtico corazón militar del castillo.
Con el paso del tiempo, este espacio fue ocupado por viviendas particulares, perdiendo su función original. Sin embargo, en época reciente la plaza ha sido recuperada como espacio abierto, devolviéndole su carácter histórico. Hoy, solo algunas casas siguen habitadas, adosadas a la muralla, recordando cómo este lugar ha ido cambiando y adaptándose a la vida del pueblo a lo largo de los siglos.