Aljibe

Llegamos al aljibe, uno de los elementos más antiguos y esenciales del castillo. La ingeniería del agua era fundamental para garantizar la resistencia de una fortaleza situada en un cerro sin fuentes naturales.
El agua se recogía de la lluvia y se canalizaba cuidadosamente hacia el interior del depósito. Una capa impermeable permitía conservarla durante meses. En periodos de guerra o aislamiento, este aljibe, junto con los dos restantes, podía decidir si la fortaleza resistía o caía. Por eso, protegerlos era tan importante como mantener la muralla.
Cuando el castillo estaba lleno de soldados o de gente refugiada, todos dependían del agua almacenada aquí. Su interior era fresco, silencioso y oscuro. El olor a humedad recordaban que aquel espacio era valioso.
Imaginad a quienes vivieron aquí siglos antes, cuidando los aljibes como un tesoro. Sin ellos, ninguna defensa habría durado mucho tiempo. Estos depósitos eran la vida oculta del castillo.