Zona Residencial

Ante nosotros se encuentran las dependencias auxiliares, espacios destinados principalmente a sostener la vida militar del castillo. Aunque aquí también se realizaban algunas tareas de gobierno, su función principal siempre fue la logística de la defensa. Estas salas servían para almacenar víveres, mantener armamento, guardar herramientas y recibir a quienes ayudaban en el mantenimiento de la fortaleza.
El edificio donde yo, Don Cristóbal Codorníu, pasaba parte de mi tiempo tenía un carácter más práctico que señorial. Era un lugar sencillo, adaptado a las necesidades de vigilancia y organización del castillo. Allí se coordinaban turnos, se revisaban suministros y se atendían cuestiones urgentes del territorio.
Las estructuras eran sobrias, con muros gruesos, diseñadas para resistir y proteger. Cerca se encontraban las cocinas, los almacenes y los espacios donde artesanos y trabajadores realizaban reparaciones. Todo ello coronado por la antigua capilla de San Miguel.
Imaginad un ambiente lleno de movimiento: soldados entrando y saliendo, criados llevando comida, artesanos preparando herramientas. Aquí se garantizaba que la fortaleza pudiera funcionar día y noche.