Cueva Negra
La gente del pueblo de Fortuna
conocía la Cueva Negra, pero
no sabían mucho sobre su origen.
En 1981, el profesor Antonino González Blanco
estudió la cueva con otros investigadores.
Descubrieron que la cueva
se usaba para rezar
desde el siglo 1 después de Cristo
o incluso antes.
Una de las cosas más importantes
que encontraron fueron más de cien
inscripciones antiguas.
Estas inscripciones eran fragmentos
de un poema llamado La Eneida.
Este poema lo escribió
un poeta importante llamado Virgilio.
Las inscripciones las realizaron
personas que conocían muy bien
la poesía de Virgilio y con un gran talento
para la poesía.
El 12 de septiembre de 1985 otros investigadores
fueron a ver las inscripciones.
Ellos encontraron tres inscripciones más
pero muy deterioradas.
Su deterioro se debía a la humedad
y al humo de hogueras que algunos pastores
habían encendido para refugiarse
del mal tiempo o la noche.